viernes, 19 de julio de 2013

OLOR DE PIES: BROMHIDROSIS

La bromhidrosis o podobromhidrosis es a lo que llamamos olor de los pies. En alguna ocasión hemos pasado por esta afección, ya que no tiene edad, y la pueden padecer tanto niños como ancianos.

 La flora microbiana es la causante de este mal olor en los pies. Los microorganismos desprenden gases al descomponerse que junto con el sudor de los pies produce ese olor tan desagradable. Los pies es el mejor medio de cultivo para  el desarrollo de  estos microorganismos, lugar oscuro, húmedo y poca ventilación. 


Estas son las causas que pueden dar lugar a la bromhidrosis, por lo que para evitar este problema debemos actuar ante ellas.


  • Hiperhidrosis: es el exceso de sudor. El sistema simpático es el que regula este proceso. Es una de las causas principales de bromhidrosis.



  • Desequilibrios hormonales: producen exceso de sudor, aumento de microorganismos y bromhidrosis.



  • Medicamentos: alteran el sistema simpático causando aumento de la sudoración.



  • Estrés: el nerviosismo causa aumento de la sudoración.



  • Daños en la piel: pueden existir microorganismos causantes del mal olor.



  • Alimentación: mala alimentación, provocan exceso de sudoración en la piel.



  • Calzado y calcetines: aumentan la sudoración si no se utilizan los adecuados.



  • Falta de higiene: aumenta la proliferación microbiana.


Los consejos para la eliminación de esta afectación son los siguientes:


  • Lavar diariamente los pies con jabón ph neutro.



  • Cambiar calcetines y utilizarlos de fibras naturales. 



  • Usar calzado que nos permita la ventilación y no aumente la sudoración.

  • Usar plantillas.

  • Uso de desodorantes y antitranspirantes tanto en pie como en calzado. A veces medicamentos o fórmulas magistrales.





  • Evitar el estrés.



  • Comida sana.

  • Evitar contagio de hongos en piscinas, playas, etc 


En caso de duda consulte al podólog@





miércoles, 19 de junio de 2013

CARACTERÍSTICAS A LA COMPRA DEL CALZADO DE DEPORTE


La Asociación Americana de Running & Fitness y la Academia Americana de Podología en Medicina del Deporte recomienda los siguientes aspectos:

  •  Prueba ambos pies. Puede que tus pies no sean del mismo tamaño o que las zapatillas no sean exactamente simétricas. Anda y camina por la tienda unos minutos e intenta trotar si es posible en una cinta de marcha.

  •  Prueba diferentes modelos y tallas de tal forma que tengas elementos de juicio suficientes. No te apresures en tu compra.

  •  La zona de la lazada y de la lengüeta debe de estar suficientemente acolchada, especialmente si tienes prominencias óseas en el dorso del pie (con mucho puente).

  • Asegúrate que la suela se flexiona fácilmente en las zonas que debe de flexionarse. En las zapatillas de entrenamiento esto es en los dedos y no en la mitad de la zapatilla, donde debe de mantenerse lo más rígida posible.

  • Compra zapatillas que tengan plantillas internas que puedan ser reemplazadas fácilmente de tal forma que las puedas modificar o que puedas cambiarlas por unas plantillas terapéuticas hechas e indicadas por un especialista.

  • Asegúrate de que te sobra 1 cm de espacio aproximadamente entre tu dedo más largo y la zapatilla cuando estás de pie. Pruébate las zapatillas por la tarde o después de haber entrenado, ya que tus pies son un poco más grandes en ese momento ya que a lo largo del día los miembro inferiores aumentan ligeramente su tamaño. Además, los pies tienen a hincharse después de un entrenamiento largo.

  •  La clave para encontrar la mejor zapatilla es la comodidad, no el precio o la marca de la zapatilla. No esperes un periodo de adaptación a la zapatilla para empezar a sentirte cómodo. Debes de sentir cómoda la zapatilla desde el primer día.

  • La zona anterior de la zapatilla debe permitir albergar los dedos permitiendo que se puedan mover dentro de la zapatilla. La parte media del zapato cuando se ata debe de mantener tu pie sujeto de tal manera que no permita que el pie se desplace hacia adelante golpeando los dedos con la zapatilla. Si notas demasiada presión al atar la zapatilla, comienza la lazada en el siguiente ojal.

  •  La parte posterior de la zapatilla debe de ajustarse en el talón de tal forma que no cree rozadoras pero que tampoco debe dejar levantar el pie sobre el talón.

  •  Comprueba la calidad de las zapatillas. Colócalas en una superficie lisa en que las puedas mirar por detrás. La mitad del talón debe de estar perpendicular al suelo. Si esto no ocurre, la calidad de la zapatilla puede no ser óptima.

  • Prueba las zapatillas con los calcetines y plantillas con las que vas a usar las zapatillas de forma habitual.


Para cuidar la zapatilla y que duren más tiempo, úsalas únicamente para correr o entrenar y déjalas secar lentamente al aire cuando están húmedas.


Es recomendable, que selecciones  una tienda adecuada con vendedores preparados. Ellos conocen perfectamente las últimas novedades en diseño y características del calzado. En  muchos casos ellos también son corredores como tú y son los que mejor te podrán aconsejar. Si tienes alguna anormalidad biomecánica o presentas lesiones recurrentes acude al Podólogo  para que te realice una adecuada exploración biomecánica. Él detectará cualquier problema biomecánico y te aconsejará la zapatilla adecuada que es más apropiada